Moriré sola y devorada por mis gatos

No sé vosotras, pero cuando cada vez tenía más claro que no iba a poder ser madre, pensaba en mi vejez y me imaginaba como una abuela desdentada sin nadie a mi lado, porque claro, yo iba a sobrevivir a todos mis amigos, a mi familia y a mi pareja.

Y cuando ellos murieran yo me quedaría sola, no tendría hijos y por lo tanto nadie cuidaría de mí, y me convertiría en una de esas abuelas que acumulan periódicos y miles de objetos sólo porque les recuerdan épocas mejores. Tendría 15 gatos y moriría sola, y sólo se darían cuenta cuando los vecinos llamaran a la policía porque “huele raro”, y encontrarían mi cuerpo devorado por mis pobres gatos que, muertos de hambre porque nadie les ponía su pienso, habrían hincado el diente a lo único que había por ahí, que obviamente sería yo. También pensé que podría no tener gatos claro, pero le quitaba dramatismo al asunto.

Es algo bastante exagerado, lo sé, pero durante un tiempo realmente lo pensé, y seguramente muchas de vosotras también lo hayáis pensado o lo peséis. Si no tengo hijos y, si por desgracia, sobrevivo a los míos ¿quien va a preocuparse por mi? aunque claro, también hay muchos abuelos con familia que los tienen abandonados…pero ese tipo de pensamientos no atiende a razones, son de esos pensamientos que más que pensarlos, los sientes, como que te nacen de dentro y por más que sepas que es irracional no puedes dejar de sentirlos.

La infertilidad es un camino arduo y largo, y es al principio de ese camino, cuando empiezas a darte cuenta de que no podrás ser madre de manera convencional como hacen las demás, cuando más desorientada estás. No sabes si girar a la derecha, a la izquierda o si será mejor seguir recto, y tu te empeñas en quedarte quieta, observando las diferentes bifurcaciones que tiene ese camino sin terminar de decidirte, porque hagas lo que hagas puedes arrepentirte en un futuro. Y tu futuro lo ves negro, pero negro negro negro. 

Siempre pensé que tendría hijos, formaría una familia y pasaríamos los veranos en la playa, vamos como todo hijo de vecino, una vida normal y corriente, con sus facturas, con su trabajo, con su familia, con sus cosas. Pero de golpe, como que no sabes dónde está tu futuro, y que miedo da.
 
Besos. Endowarrior
 
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2 comentarios sobre “Moriré sola y devorada por mis gatos

  1. Lo entiendo totalmente, da miedo no saber qué hacer o cómo acomodar tus prioridades; el diagnóstico te cambia la vida y te deja tambaleando en medio de las opciones y no sabes qué elegir

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  2. Totalmente cierto. Te sientes perdida y no sabes que hacer. Tienes que cambiar tu lista de prioridades y no sabes que orden establecer y el tic tac del reloj va marcando tiempo y la presión aumenta e incluso los dolores diría yo.

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