El juramento Hipocrático (o hipócrita)

En el siguiente link www.medicinajoven.com/2011/06/menstruar-por-la-boca podéis ver un ejemplo de porqué, para ser médico, debería acreditarse también tener cierto grado de empatía. En el portal www.medicinajoven.com, estudiantes de medicina se cachondean de la endometriosis pulmonar.

No es tanto el texto del que fuera estudiante en su momento, si no los comentarios de sus “colegas” tales como: “Pero…y lo que te reirías si lo vieras! Date cuenta que esa persona podría sufrir una grave crisis de orientación sexual. Se preguntaría cosas como: si menstruo por la boca, follo por la oreja?”. Una enfermedad crónica grave, que nos jode la vida,  que genera mofa entre los que, supuestamente, nos deberían de tratar en un futuro. Teniendo en cuenta que la publicación es del 2011, más de uno ya será médico.

Puedo ser capaz de entender que estas “bromas” deben ser fruto del desconocimiento de lo que puede provocar la endometriosis en nuestros cuerpos, del gran impacto negativo que tiene en nuestras vidas, y el dolor y el sufrimiento que padecemos a causa de ella, que el hecho de que se relacione con la menstruación de juego a las típicas “bromas menstruales” y comentarios como: “mi mujer se pone insoportable cuando tiene la regla”. De verdad, puedo entenderlo. Lo que no puedo entender es que cojones les enseñan en la carrera de medicina para que no sean capaces de darse cuenta del agravio que esas bromas nos supone a las mujeres con endometriosis. De que no sean capaces de darse cuenta de que la “broma” dentro de las paredes de la facultad, y entre ellos, puede estar bien, pero no lo está colgarlo en un foro en Internet dónde cualquiera puede acceder, dónde una mujer que busca información sobre endometriosis puede llegar fácilmente. De que no se den cuenta que ya sufrimos bastante con la ignorancia de la sociedad, que nos tacha de quejicas e hipocondríacas, como para que encima, ellos, los médicos, los que supuestamente nos han de ayudar, nos traten  igual o peor. Nosotras, ponemos nuestra vida en sus manos, literalmente, entramos en el quirófano con fe ciega en ellos, una fe completamente necesaria porque si no la tuviéramos, no entraríamos. Así que la próxima vez que necesite pasar por quirófano me preguntaré si, este médico que va a operarme,  es el mismo que se mofó de mi enfermedad. 

Y hace que me pregunte cosas como: ¿Se les enseña ética en la facultad? ¿Estudian psicología? ¿Porqué ese desconocimiento ante el sufrimiento de la persona enferma en general y la mujer con endometriosis en particular? ¿Somos simples trozos de carne en los que hundir el bisturí? ¿Simples casos sin nombres ni apellidos?. Por supuesto no todos los médicos son así, sé que hay buenos médicos y gracias a dios que los hay, pero de todo hay en la viña del señor, entonces con los que sí son así…¿que hacemos?  Porque ahí fuera,  hay médicos que en sus épocas de estudiante se mofaban de la endometriosis pulmonar. Personas que un día, operarán a una mujer con endometriosis, personas que un día tratarán a una mujer con endometriosis, o que simplemente, le dirán: “está todo en tu cabeza porque no tienes nada”. Viendo esto, no me extraña nada que pasaran 5 años antes de que alguien se dignara a hacerme caso después de mis recurrentes visitas a médicos, ginecólogos y hospitales, hasta que por fin me diagnosticaron. Me siento dolida, estafada, y sobre todo, siento que mi enfermedad, grave y crónica, que me ha desecho la vida, que me ha impedido poder ser madre, con la que lucho cada día, no significa una mierda para aquellos a los que supuestamente tendría que significarles todo.

Pongo aquí una parte del juramento hipocrático, que para mí es la más importante, ignoro si es algo obligado, pero si no lo es, debería serlo.

“Recordaré que la medicina no sólo es ciencia, sino también arte, y que la calidez humana, la compasión y la comprensión pueden ser más valiosas que el bisturí del cirujano o el medicamento del químico. No me avergonzaré de decir «no lo sé», ni dudaré en consultar a mis colegas de profesión cuando sean necesarias las habilidades de otro para la recuperación del paciente. (…) Por encima de todo, no debo jugar a ser Dios. Recordaré que no trato una gráfica de fiebre o un crecimiento canceroso, sino a un ser humano enfermo cuya enfermedad puede afectar a su familia y a su estabilidad económica. Si voy a cuidar de manera adecuada a los enfermos, mi responsabilidad incluye estos problemas relacionados.”

Creo que no hace falta añadir nada más.

ACTUALIZACIÓN: han eliminado el post al que hago referencia, me alegro, aunque no se han disculpado y han hecho oídos sordos de nuestras quejas (sobre todo en twitter dónde los hemos mencionado varias veces) aún así…mujer precavida vale por dos y por supuesto tengo capturas de pantalla de todo el post y de los comentarios. 

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