Cuando tienes endometriosis y te operan por primera vez (de urgencias)

Puede que no sepas aún que tienes endometriosis, nadie le ha puesto nombre a ese dolor desgarrador que sientes cada vez que tienes la regla, sólo te han puesto nombre a ti: quejica o hipocondríaca, y entre ellos: “Joder, ya está aquí otra vez la pesada de la regla”. Así que se sorprenden cuando vas un día a urgencias muerta de dolor y resulta que…¡NO TIENES LA REGLA! Vaya…que raro ¿no? Y te ingresan, te hacen pruebas, salen los análisis alterados, y piensan: “Bueno, pues vamos a operar a ver que vemos.”

Tú ya estás mejor, porque te han puesto una vía hace unas horas con sabe dios qué, pero llevas un globo que ni en tu mejor noche de copas con tus amigas, y piensas que esta vez será como todas las demás y te enviarán de nuevo a casa, pero no. Llega el médico, precedido por las enfermeras:  “-Te vamos a tener que operar”. Y piensas ¿de apendicitis? Porque te ha pasado otras veces que casi te operan de apendicitis, pero no mujer, tranquila que no es apendicitis. ” Te queremos operar porque los análisis salen alterados, y te duele tanto que queremos ver cual es el problema”. Ah bueno, no parece tan malo, una cirugía laparoscópica de exploración no suena tan mal y si así descubren por fin que es lo que te pasa… ¡Pues te equivocas! porque ni será laparoscópica ni será de exploración, pero eso lo averiguarás después y ya verás que risas.

Te operarán mañana, así que vas a estar en ayunas varias horas, sí lo llegas saber te metes un bocata de jamón entre pecho y espalda antes de ir a urgencias, mierda, con el hambre que tienes, porque con tanto dolor no has podido ni comer y ahora que estás mejor te ha entrado hambre. Y sí, piensas en comer, porque como no te ha dado tiempo a procesar que te van a operar, y encima es sólo una laparosocopia de exploración, no le das tanta importancia. 

A primera hora de la mañana, después de una noche horrible sin dormir, porque en los hospitales no se duerme, ¿cómo vas a dormir si cada dos por tres entra una enfermera? a tomarte la tensión, la fiebre, a ponerte la vía, a cambiar la vía, a pincharte no se qué, a que te tomes no se cuanto, ¡ya vale hombre! No tenéis sueño las enfermeras ¿o qué?. Bueno pues después de una noche horrible entra la enfermera del turno de mañana a tu habitación, con una especie de botella opaca con un aplicador y te dice:

 -Te has de poner un enema.

 -Perdona, ¿Como? – le dices horrorizada mirando la botella, y poniéndote en posición defensiva en la cama, como los cangrejos.

 -O te lo pones tú, o te lo ponemos nosotras.- contesta ella esgrimiendo la botella como si fuera un arma.

 -Yo yo, me lo pongo yo claro – Claro que te lo pones tú. Tú o cualquier otra persona que se encuentre en tu habitación en ese momento y no sea ella. 

Y te pones el enema, o te lo pone tu madre o tu pareja, el único problema es que es imposible que te quepa todo ese líquido. ¿Alguna ha conseguido ponérselo entero? porque sería mi heroína, la verdad. Después de estar 30 minutos encerrada en el baño, rezando para que los que estén en la habitación tengan la televisión encendida y no te escuchen (siento lo escatológico del tema, pero es real, ¡y lo sabes!)… sales y te dispones a esperar a que te lleven a quirófano. Como ya estás ingresada y con la vía puesta, viene la enfermera y hace lo que más le gusta, pincharte algo en la vía y ahí pierdes el mundo de vista. Yo personalmente no recuerdo nada desde ese momento hasta que ya me vi de nuevo en la habitación.

Abres un ojo, tienes muchísimo sueño, notas un dolor horrible en el abdomen, intentas abrir el otro ojo, intentas preguntar que hora es, porque si sabes que hora es sabrás cuánto tiempo has estado en quirófano, porque el abdomen te duele mucho y no entiendes porqué, porque sólo era una laparoscopia exploratoria… intentas preguntar que tal ha ido pero los ojos se te cierran y caes en un sueño profundo.

Y después de un tiempo, no sabes cuanto, por fin estás consciente pero casi que prefieres no estarlo. No puedes moverte, literalmente. ¿Que cojones te han hecho? todos en la habitación se quedan quietos al ver que intentas moverte, como esperando a ver si vuelves a caer insconsciente y así retrasar un poco más lo que te han de decir. Pero no tendrán esa suerte, porque a esas alturas tu ya sabes que algo ha ocurrido y aunque tengas sueño sacas fuerzas para mantenerte despierta y preguntar que ha pasado, porque te duele tanto, porque no puedes moverte y ¿que es este cable que tengo enganchado en el abdomen con una bolsa al final?. Y el mundo empieza a ponerse nervioso. No terminan de arrancar, te dicen que ha ido bien, pero tu notas que no. Entonces es cuando te explican que te han quitado un ovario y medio. Osea, has entrado con dos, pero has salido con medio. Y que no ha sido laparoscopia, que ha sido por laparotomía (lo que viene siendo una cesárea, pero sin recomensa final). Pero a ver….¿esto no era algo exploratorio? Y no te saben explicar muy bien que ha pasado, sólo que “lo tenías todo muy enganchado” y que no se podía hacer otra cosa. Pero entonces ¿ya no me dolerá más? la teoría que te explican ellos y el médico es que no te dolerá más, la práctica ya será otra cosa. Oyes la palabra endometriosis, pero nadie te dice que eso es una enfermedad. Pero te agarras a la teoría de que ya no te dolerá más, y aunque con mucha tristeza por haber perdido ese ovario y medio, te alegras de que por fin alguien haya hecho algo para solucionar tu dolor.

Después de unos días vuelves a casa a recuperarte, y te sientes optimista por el futuro que te espera, que debe ser la hostia de bueno porque con todo lo que has pasado, ahora tocan los buenos tiempos. Pues te vuelves a equivocar. Y con el tiempo descubrirás, que sólo medio ovario puede joderte la vida. ¡Ah! y aprenderás un montón de palabrería por el camino: enema, drenaje, ovocito, endometrioma, adherencia, progesterona…y finalmente endometriosis.

Aclaración: Cualquier parecido con la realidad, no es mera coincidencia. Las enfermeras son los ángeles de los hospitales, una buena enfermera puede marcar la diferencia entre querer morirte y querer morirte un poco menos. En serio, os queremos.

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